Injertos

Un injerto es parte de un tejido que se separa de su zona dadora o donante, privándola totalmente de su aporte sanguíneo antes de transferirlo al lecho receptor del que se deberá nutrir. El injerto está compuesto de dermis y parte de la epidermis de la zona donante.

Un caso tipico de injerto en cirugía estética, lo encontramos en grandes reducciones mamarias, cuando es necesario separar por completo el pezón-areola de la mama y volver a situarlo en una posición más elevada. La utilización de un injerto previene la necrosis del CAP (complejo areola pezón) pero elimina la sensibilidad erógena del pezón.


La supervivencia del injerto depende de varios factores:

- Adecuada vascularización en el lecho receptor.
- Contacto entre el injerto y el lecho receptor. Para mantener este contacto es importante:
- Ausencia de edema que separe el injerto de la zona receptora.
- Ausencia de movimiento entre el injerto y la zona receptora que destruya vasos sanguíneos neoformados.
- Excesiva o poca tensión entre el injerto y la zona receptora.
- Ausencia de rechazo inmunológico.

Durante las primeras 72 horas el injerto sobrevive gracias a la circulación plasmática que le permite absorber los nutrientes necesarios.
La creación de anastomosis se produce entre las 48 y 72 horas, la circulación sanguínea se establece entre el tercer y el cuarto día.
El drenaje linfático en el injerto se recupera tras 5 ó 6 días.

El injerto del pezón tiene capacidad eréctil ya que el pezón posee fibras musculares y eréctiles. En ocasiones se recupera parte de la sensibilidad.

El injerto debe mantenerse inmóvil para lograr su supervivencia por tanto hay que evitar cualquier movilización sobre la zona injertada durante las primeras 72 horas, manteniendo un vendaje compresivo. Los apósitos húmedos pueden ser de utilidad.
El médico o el personal de enfermería comprobará la presencia de hematoma y seroma y procederá a evacuarlo si aparece.
Se debe aplicar crema sobre el injerto ya que este en un principio carece de la lubricación que proporciona las glándulas sudoríparas.
Debe evitarse la luz del sol directa para no provocar hiperpigmentación en el injerto.

Tratamiento de las migrañas con drenaje linfático manual

Una de las numerosas aplicaciones del drenaje linfático manual (DLM), la encontramos en los dolores de cabeza. Aunque numerosas referencias bibliográficas y la practica de multitud de terapeutas indican y aconsejan la idoneidad del DLM, en el tratamiento de esta patología, es difícil que un médico realice la prescipción médica para ello.
La aplicación del drenaje linfático manual, puede mejorar la calidad de vida de estos pacientes, reduciendo o eliminando el dolor y la frecuencia de aparición de los ataques de migraña.

El drenaje linfático manual, es una técnica, que gracias a maniobras suaves de estiramiento sobre la piel, consigue estimular la circulación linfática.

Varios autores indican el drenaje linfático manual en el tratamiento de las migrañas. Hemos encontrado y resumido las siguientes referencias:

Selosse (1995) afirma que se puede vencer de forma progresiva la tendencia a los ataques y que el alivio con DLM es fácil de obtener.

Viñas (1998) indica el DLM en diversos trastornos neurológicos entre ellos las migrañas. Según este autor se consigue que disminuya la intensidad y la frecuencia de los ataques. Viñas atribuye el beneficio del masaje linfático, a la acción sedante del dolor, al efecto antiedema que actúa sobre los micro-edemas de la pared vascular, y la relajación que produce el efecto vagotónico del DLM.

Chikly (2001) también menciona la idoneidad del drenaje linfático manual, en el tratamiento de las migrañas y el dolor de cabeza. Para este autor existe una estrecha relación entre la linfa y el liquido cefalorraquídeo.

Zuther (2005) indica el linfodrenaje, en las migrañas cuando existe edema en zonas peri-vasculares o en vasos sanguíneos intracraneales.

Trettin (1989) en un estudio realizado sobre el drenaje linfático manual en las migrañas afirma que el dolor puede suprimirse si el tratamiento comienza en una fase temprana.

Los efectos beneficiosos del drenaje linfático manual, en estas patologías son:

- Disminución de la ansiedad.
- Relajación de la musculatura.
- Disminución de los microedemas que para algunos autores son los responsables del dolor.
- Disminución en la transmisión de los impulsos dolorosos causada por los constantes cambios de presión sobre los tejidos.

El DLM es un método eficaz y sin efecto secundarios que puede lograr disminuir o eliminar la toma de medicación por parte de los pacientes.
El DLM se ha mostrado eficaz no solo en el tratamiento de las migrañas sino también en el tratamiento de casi todos los dolores de cabeza.

La reflexoterapia podal, es un excelente complemento y fácil de sumar a la sesión de drenaje linfático. Tal como indica Viñas (1995) se tratan tanto las zonas reflejas dolorosas situadas en los dedos de los pies, como cualquier otro punto de dolor que aparezca en el pie.

¿debemos utilizar técnicas de masaje clásico (amasamientos, fricciones, etc.)?

Aunque algunos terapeutas, recomiendan el masaje clásico como tratamiento para las migrañas. Cassar (2001) contraindica el masaje, en la parte superior del cuerpo durante los ataques, argumentando que el aumento del riego sanguíneo; aumentaría el volumen de las arterias craneales ya dilatadas, agravándose el dolor de cabeza. Este autor recomienda el masaje, en los intervalos entre ataques; para favorecer la relajación y eliminar toxinas relacionadas con los ataques.
El DLM a diferencia del masaje está siempre indicado aún durante un ataque al no provocar hiperemia.

Palabras clave: drenaje linfático manual, migrañas, dolor de cabeza.

CASSAR, M.P : Manual de masaje terapéutico. McGraw-HIl Interamericana. Madrid. 2001.
CHIKLY, B: Silent Waves. Theory and Practice of Lymph drainage Therapy. Arizona (USA) 2001.
FERNÁNDEZ A y LOZANO C: Drenaje linfático manual. Ediciones Nueva Estética. Barcelona.1998.
FÖLDI,M ; STRÖBENREUTHER,R: Foundations Of Manual Lymph Drainage (3ª edición). Elsevier Mosby. 2005
SELOSSE, E: Drenaje linfático. Editorial Ibis. Barcelona.1995.
VIÑAS, F: La linfa y su drenaje manual. Editorial Integral. Barcelona. (4ª edición). 1998.
VIÑAS, F. La respuesta está en los pies. Integral (7ª edición). Barcelona 1995.
ZUTHER, J. E. : Lymphedema Management. The compressive Guide for practitioners. Thieme. Germany. 2005.
TRETTIN h: Manual lymph drainage in migraine treatment--a pathophysiologic explanatory model Z Lymphol. 1989 Jul;13(1):48-53. Pubmed (Abstract).
LEDUC, A y LEDUC,O : Drenaje linfático. Teoría y práctica. Masson 2003.

Relación entre reconstrucción mamaria y linfedema

No existe mucha información referida, a la relación entre la reconstrucción de la mama, y la aparición del linfedema.
La reconstrucción de la mama post mastectomia, puede desencadenar, aumentar, o por el contrario, disminuir un linfedema existente.
La aparición o agravamiento del linfedema, está en primer lugar relacionado con factores externos a la reconstrucción de la mama; como la linfadenectomia, la radioterapia o posibles complicaciones postquirúrgicas.

La reconstrucción de mama, puede realizarse de tres maneras:

1ª. Con tejido autólogo.
2ª. Recoantrucción con implantes mamarios.
3ª. Recosntrucción mixta (tejido autólogo e implantes o espansores mamarios)


En la reconstrucción con tejido autólogo o mixta.

Según Matorras (1) en la reconstrucción del colgajo del dorsal ancho al requerir cirugía axilar existe el riesgo de agravar el linfedema. Para este autor los colgajo libres abdominales no agravarían el linfedema al no alterarse la región axilar.

Sin embargo, creemos que puede haber riesgo de linfedema en intervenciones con el colgajo TRAM. Hemos observado edemas persistentes con tendencia a la formación de fibrosis en la zona superior y próxima a la cicatriz en mujeres a las que se les ha realizado una abdominoplastia. La posible formación de adherencias en la cicatriz abdominal del colgajo TRAM puede provocar o agravar el linfedema sobre todo cuando las dos axilas están afectadas y cuando la cicatriz abdominal resultante tiene una gran anchura, al dificultar la creacion de vías de desague alternativas. También se puede dificultar el drenaje linfático manual que se realiza en el tratamiento del linfedema al verse dificultada la derivación linfática hacia las axilas. Si se produjeran estas adherencias es necesario un tratamiento específico para eliminarlas.

Reconstruccion con implantes y espansores mamarios.

Teoricamente, en la reconstrucción con adición de implantes, si se colocan implantes de gran volumen podría dificultarse la circulación linfática en la parte superior del tórax, esta circunstancia puede ocurrir también si la paciente lleva prótesis externas de gran tamaño. Del mismo modo, la reconstrucción de mama con expansores podría agravar el linfedema. Sobre todo en las últimas fases de la expansión al producir presión sobre el tórax.

Algunos especialistas opinan que la cirugía reconstructiva puede mejorar, algunos linfedemas. Esto puede suceder, en aquellos cuyo factor desencadenante o agravante, es la presencia de adherencias o fibrosis en el plano axilar; por ejemplo en aquellas pacientes que han sido irradiadas o despues de la linfadectomia.
La cirugía reconstructiva, puede despegar planos adheridos, eliminar o disminuir la fibrosis, creando nuevos cauces, aprovechados por la circulación linfática.

Los tratamiento de recuperación tras la mastectomia realizados por el fsioterapeuta, deben ocuparse de la detección, prevención o tratamiento del linfedema.

En todas las sesiones, deben incluirse maniobras de drenaje linfático manual en el brazo y hombro afectado. El drenaje linfático manual, nos servirá de prevención y como medio de diagnóstico.

El kinesiotape, se está mostrando como una herramienta eficaz, en el tratamiento del linfedema.

Palabras clave: reconstruccion de mama, linfedema

(1) PIÑAL MATORRAS F, HERRERO FERNÁNDEZ FJ, SÁEZ HERNÁEZ F, PÉREZ DE LA LASTRA L: Reconstrucción de mama tras radioterapia. Experiencia con colgajos libres de perforante. Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana. Vol. 29, N.º2 abril-mayo-junio 2003. Pág. 103-111