Maniobras de Masaje en los tratamientos postcirugia

Las maniobras básicas de masaje o drenaje linfatico manual, deben adaptarse al estado del tejido y a cada fase de la recuperación. En nuestros cursos de formación para profesionales, enseñamos las diferentes adaptaciones según la intervención de cirugía estética realizada. Las maniobras basicas son las siguientes:

Acariciamiento (effleurage). Es un contacto lento y superficial con la mano o con la yema de los dedos adaptándose a la superficie del tejido. Sus efectos son relajantes y sedantes.

Deslizamiento superficial. Con esta maniobra se pretende favorecer el retorno venoso. También es la maniobra con la que aplicamos cremas y aceites. Siempre se realiza de forma centrípeta siguiendo la dirección de retorno venoso. Para efectuarla apoyamos la mano sobre el tejido y ejercemos un avance sobre la piel sin arrastrarla, sin realizar demasiada presión, y adaptando nuestra mano y dedos a los ángulos corporales, la velocidad de ejecución es lenta. Tiene un efecto sedante, sobre todo si la maniobra se efectúa de forma rítmica. Es una maniobra de diagnóstico al permitirnos evaluar la diferencia de temperatura (posible inflamación), tono muscular, elasticidad, etc. Es analgésica.

Deslizamiento profundo. (Presión deslizante). En esta maniobra a la vez que se realiza un deslizamiento se ejerce una presión. Es útil para favorecer el retorno venoso y relajar la musculatura. Siempre debe ser precedida por el deslizamiento superficial. No se debe provocar hiperemia. Se realiza siguiendo la dirección de retorno venoso. Es relajante. La velocidad de ejecución es lenta.
Muy útil para finalizar el tratamiento de las liposucciones, mientras aplicamos un gel o aceite que favorezca la circulación.

Fricción. Para efectuarla nuestros dedos o nudillos se "adhieren” a la piel del paciente y se desplazan ejerciendo presión con un movimiento de vaivén sobre las estructuras subyacentes, las fricciones son transversas, circulares o longitudinales, lo que realmente se desplaza es la piel del paciente sobre estructuras más profundas, nunca nuestros dedos sobre la piel. La presión en la maniobra puede ser constante o intermitente, esta última resulta más llevadera para el paciente
Es útil para eliminar adherencias, fibrosis y para el tratamiento de las cicatrices. Esta maniobra puede ser dolorosa y desencadenar una respuesta defensiva por parte del paciente en forma de contracción muscular que tenemos que evitar solicitando su colaboración. Para evitar las sensaciones dolorosas se alterna con otras maniobras de masaje. Su uso continuado tiene un efecto analgésico. Es hiperemiante.

Amasamiento. Con esta maniobra se comprime a la vez que se moviliza la grasa y músculo. No existe deslizamiento sobre la piel ya que la mano se adhiera a la misma. Esta maniobra tiene dos tiempos en el primero se realiza una movilización en torsión efectuando una “s” sobre el tejido a la vez que se comprime y en el segundo se produce una descompresión a la vez que le tejido vuelve a su posición inicial. Es una maniobra que no se utiliza sobre tejido recién operado. El amasamiento efectuado con suavidad, puede ayuda en la circulación linfática y reabsorción del edema; sin embargo para este fin disponemos del drenaje linfático manual, que tiene un efecto activador del sistema linfático mucho mayor y se aplica sobre tejido recién operado, sin ningún peligro, siempre que la técnica de ejecución sea precisa.
Los amasamientos, sobre el músculo y las fascias producen estiramiento, aumento de la circulación y liberación de adherencias. Alivia el dolor. Intensifica el intercambio de sustancias y la eliminación de residuos de la actividad muscular (CO2, ácido láctico). Tiene un gran efecto sobre el sistema nervioso actuando como sedante (maniobras lentas) o excitante (maniobras vigorosas).

Presión superficial. Se ejerce una presión localizada sobre las capas superficiales (piel, fascias y grasa), no se utiliza ningún medio lubricante. Se realiza con los dedos o con toda la mano.

Presión profunda. Se ejerce una presión que llega hasta el músculo e incluso el hueso. Se emplea para relajar la musculatura. Algunas técnicas se basan en aplicar presión continua sobre un punto doloroso siguiendo determinados tiempos y ritmos hasta que cesa el dolor (técnica neuromuscular). No se utiliza ningún medio lubricante.

Drenaje linfático manual. Es una técnica que mediante suaves manipulaciones consigue acelerar la circulación linfática. Es la base de la mayoría de los tratamientos de recuperación postcirugía.

Palabras clave: drenaje linfático manual, masaje, tratamientos postcirugía.

Estiramientos del pectoral mayor en mamoplastia de aumento

Tras la cirugía de aumento de pecho, cuando el plano de colocación es el subpectoral, puede aparecer tensión en la mama provocada por el proceso de acomodación del pectoral mayor. Para eliminar esta tensión, además de otras medidas postoperatorias como el drenaje linfático manual y la aplicación de ultrasonidos, realizamos (si no despiertan dolor) estiramientos miofasciales del pectoral mayor para eliminar la tensión que pueda estar acumulada. Los estiramientos se comienzan a realizar a partir de los 30-40 días.

Si aparecen contracciones espontáneas del pectoral mayor los estiramientos resultan de gran utilidad y es recomendable enseñarlos a la paciente para que lo realice cuando sienta las contracciones.

Si tras el aumento de pecho hay tensión muscular en cuello y espalda realizamos estiramientos en estas zonas durante todo el postoperatorio, teniendo la precaución en las primeras semanas de no realizar estiramientos que impliquen la abducción del hombro.

Los estiramientos ayudan a interiorizar el nuevo esquema corporal.

El estiramiento se realiza de forma activa o pasiva, en ambos casos se debe aumentar el grado de estiramiento lentamente durante la ejecución del mismo para evitar la aparición del reflejo de estiramiento, no se deben hacer rebotes, ni movimientos de vaivén. Se debe avanzar hasta que el paciente note una sensación de tensión no dolorosa en el músculo, llegados a este punto se mantiene la posición alcanzada durante 20 –30 segundos. Entonces el paciente debe notar que la tensión ha disminuido. Se avanza un poco más en el estiramiento hasta que el paciente vuelva a sentir la tensión y en ese momento se para otra vez durante 20-30 segundos. El proceso se repite en total 3 ó 4 veces hasta que no sea posible avanzar más.

La adición de implantes mamarios distiende de forma no homogénea las fibras del pectoral mayor, razón por la que se puede lograr estirar algunas fibras con un menor recorrido articular comparando con un pectoral libre de implantes.

Palabras clave: pectoral mayor, mamoplastia, estiramiento miofascial, aumento de pecho.

La sesión de tratamiento

Además de la técnica y medios utilizados y la experiencia del terapeuta, para lograr óptimos resultados, es fundamental en todas las sesiones de tratamiento:
  • Propiciar la relajación, creando un ambiente adecuado (temperatura óptima, colores cálidos o relajantes, música, intimidad).
  • Realizar un diagnóstico del tejido y comprobar la evolución sesión a sesión.
  • Explicar al paciente de forma amena y comprensible las características del tratamiento.
No existe una progresión fija, ni un numero constante de repetición de tal o cual maniobra de masaje. Un error habitual por parte del terapeuta es considerar el masaje o el drenaje linfático como la sumas de maniobras que se deben dar por igual a todos los pacientes (o clientes). Las respuestas de los pacientes son variables. El masaje, drenaje linfático manual o el tratamiento postcirugía se debe adaptar al estado del tejido, al tiempo disponible para efectuar el tratamiento y a los objetivos perseguidos.
La duración de las sesiones varía según la intervención y las posibilidades del terapeuta, creemos que la duración mínima aceptable son 25 minutos., no aconsejamos salvo excepciones realizar sesiones de más de una hora ya que fatigan mucho al terapeuta y puedes proporcionar demasiado estímulo al paciente.
La periodicidad depende de las posibilidades del paciente y del terapeuta, de la intervención realizada y del estado del tejido.
Preferimos las maniobras lentas y rítmicas ya que inducen a la relajación del paciente, suponen menor fatiga para el terapeuta y son más eficaces que maniobras realizadas con mayor rapidez.
Intentamos respetar nuestro lema “proporcionar alivio y bienestar sin provocar dolor” aunque en ocasiones algunas técnicas o maniobras de masaje pueden ser dolorosas.
Uno de nuestros objetivos es que la mujer o el hombre, no tenga la sensación de ser una paciente sometida a un tratamiento médico, porque solo así lograremos un autentico estado de relajación y bienestar que es muy importante para la recuperación.
Lo que no debe hacer nunca el terapeuta:
  • Adaptar la temperatura de la sala al masajista. Este es un error muy común en las consultas médicas, sobre todo en verano con el aire acondicionado, siempre la sala debe estar al gusto del paciente, no olvidemos que nosotros estamos vestidos y en movimiento y el paciente está desnudo o semidesnudo, y pasivo y tiende a perder calor.
  • Tener prisa en el tratamiento, el paciente siempre debe de tener la sensación de que estamos con él, el tiempo que necesita aunque solo sean unos pocos minutos debemos hacer las cosas despacio. La prisa estresa tanto al paciente como al terapeuta.
  • Dar siempre la razón al paciente. El famoso eslogan “el cliente siempre tiene la razón” no es válido cuando tratamos a un paciente, debemos tener la personalidad suficiente para no dejarnos llevar por las exigencias o caprichos de algunos pacientes, pero debemos explicarles si lo solicitan el porqué de nuestros tratamientos.
  • Preocupar al paciente con comentarios negativos sobre su recuperación o posibles consecuencias de las intervenciones.
  • Dar el masaje con las manos frías o húmedas.
  • Perder el contacto con la superficie corporal durante la sesión. En todas las sesiones de masaje es necesario que el terapeuta mantenga contacto permanente con el cuerpo del paciente. Las pérdida de contacto es vivida como un abandono y es fácil que se rompa el clima de relajación obtenido.